Se festeja con el alma, con dientes apretados, así como manda la maravillosa historia de este club. Porque este triunfo 1-0 de San Lorenzo sobre Vélez ratifica todo lo bueno que viene haciendo este equipo. Porque posiciona al Ciclón en lo más alto, por merecimientos, y sigue ilusionando a la gente. Porque luego de la caída, muy ajustada, en Copa Argentina, se necesitaba una victoria reparadora. Y por el conmovedor esfuerzo de estos muchachos que, con la azulgrana pegada a la piel, dejan todo en cada pelota.
San Lorenzo fue amplio dominador del partido. Y mereció marcar un par de goles más, como mínimo, con llegadas claras. A los 27 marcó el gol del triunfo: Cerutti se llevó la pelota tras un largo pelotazo de Gill, primereó a la defensa de Vélez, desbordó, tiró el centro atrás y apareció Cuello frente al arco, para hacer vibrar al Bidegain. En la siguiente jugada, además, Reali casi aumenta la ventaja.
En el complemento, el dominio fue aún mayor. Y las posibilidades se sucedieron: un cabezazo de Romaña a los cinco minutos; luego un derechazo de Tripichio que pasó muy cerca del segundo palo; un disparo de Reali que se fue apenas sobre el travesaño; otro de López en la jugada siguiente… Clarísimo dominio del equipo de Damián Ayude, que quería definir el partido con un 2-0 tranquilizador. Encima, el ingreso de Ladstatter le agregó aún más vértigo al ataque, y el Zorrito también tuvo su chance, con un disparo que Marchiori controló con esfuerzo, abajo.
Vélez casi no llegaba y sólo inquietó en la jugada del final, cuando no quedaba tiempo. Garra, corazón, concentración a pleno y una actitud que contagia. La gente lo agradeció. Triunfazo del Ciclón, que suma 8 puntos en cuatro fechas… y nos ilusiona.